miércoles

Fortaleza


Te seré sincera, desde que llegaste hiciste de mi corazón un lugar que solamente fue habitado por ti; allí estaba tu casa y tú eras el único que tenia llave. No entraba ni salía nadie más. Cuando te fuiste comenzó una lluvia que no paró de arreciar; ahora, cada vez que llueve mi corazón hace una pausa (tal vez recordando la lluvia que me llevó hasta ti) antes de seguir latiendo entre suspiros.

Claro que habrá otros temporales; después de la lluvia siempre sale un sol de esperanza. No estoy muy segura de saber, ¿por qué decidiste irte tan vacío dejándome tan llena?. A veces creo que la respuesta se reduce a que tú seas quien cinceló un mapa del amor por todo mi cuerpo y por eso mis campanas suenan ante el mínimo recuerdo de tu nombre. 
Disculpa, sé que es arriesgarme demasiado; podría esta carta ser leída por alguien que no entienda las fronteras del alma y todo terminará en el mar de Galilea pero, esta vez, sin profeta que ordene silencio y sé que tu nueva familia no lo entendería. 

Disculpa el atrevimiento, disculpa no escribir antes; pero hasta ahora he reunido el valor y la fuerza. Disculpa que ahora sea un poco distinta, yo misma sé que no soy la misma; esta vez la tormenta me hizo una sobreviviente más fuerte.

Plegaria a tu confianza


A decir verdad quisiera decirte que tengo miedo. 

Tengo miedo que te guste; y tengo, también, miedo que no te guste... me aterra tomarte de la mano y sumergirnos en ese silencio abismal que precede a la primera cita.  Me atemoriza más que el corazón se quede atrapado en la ciudad rostro de cantera y corazón de plata; si pudiera te diría que la primera vez no será tan mala, mil veces he trazado el recorrido, mil veces he escrito y reordenado mis palabras... pero no estaré segura hasta que no vea el color azul o naranja que desprende tu cuerpo al alba.

Me juego mi ultima carta: tu confianza. Por favor, ven.



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® Elihe y los desconocidos viajantes.


September end



Los juegos de la memoria son extraños
vivimos en el presente
dando saltos hacia el pasado.

Avanzamos cimentando las bases,
bajando hacia las fosas
y subiendo por escaleras
nunca antes construidas.

Construimos y derribamos,
aprendemos y olvidamos,
amamos, perdonamos,
nos abandonamos,
nos acompañamos.

Veinte y cinco años;
sigo sobreviviendo
con el mejor optimismo ante la vida.

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(R) Elihe y su vida.

Teseo

Laberint

En el 
laberinto de la memoria
se encuentra perdido 
Teseo.

Ha olvidado el camino
devuelta a casa
y hace mucho que perdió el hilo 
proporcionado por Ariadna.

El minotauro
va emergiendo
desde dentro;

sobre la cabeza 
nacen los grandes cuernos.

Su respirar cambia por un bramido;
ha comprendido que su destino

es permanecer, encerrado,
 en la casa del olvido.



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(R) Elihe y el Minotauro humanizado



Finisterre


Me enfrento al  fantasma de mi misma;
ese fantasma que va delante de los pasos
que di, doy y daré.

Todos mis sueños, esperanzas, deseos, alegrías y miedos
cabalgan delante de mis fantasmales ojos
hacia la familiaridad de un mundo desconocido.

Navegando voy
por las azules aguas
de lo que fue, es y será mi vida.

Me enfrento a lo desconocido,
cambio certezas y constantes
por incertidumbre y variables;
hacia un horizonte me dirijo.

No temo.
El fantasma de mi mismo,
es mi esperanzado espíritu
que me guía al fin del camino.

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®© Elihe y la vuelta al camino