miércoles

El deseo de volar.

 Sí hay algo que respeto son
las fobias de los demás.

Almodovar en Talk to her.

I. En el espacio.
Le tengo fobia a las alturas, a esa sensación de volar sin mis propias alas.
Hoy cuando ustedes despierten yo estaré volando a millones de metros sobre el espacio.
Moriré nadando en el azul espacio.
La sensación comienza hormigueando en mis manos, sube a los ojos y vuelve a bajar
hasta mi ombligo y sigue bajando y bajando. Las otras alas que no son
precisamente las mías comienzan la natural ascensión,
luego, de la nada aceleran y se posesionan verticalmente.

II. Ícaro fue lanzado al volcán en erupción.
  Estamos alejandonos de la tierra. Comienza el opening
y me dirijo a la cabina vacía. La mujer me dice que es hora de saltar,
y cuando llego ella ha saltado con la última opción de rescate.

No hay tiempo. A mi espalda la tierra va creciendo; 
de frente las otras alas, que no son precisamente las mías,
se consumen en llamas.

III. El salto de entrega.
No hay nada que des-acelere mi muerte.
Me muero. No puedo despegar los ojos.
Faltó el aire que entra a chorros por mi boca sin quedarse en mis perforados pulmones,
faltó el descanso para de un salto acrecentar mis propias alas.
Faltome lo que nunca habiame faltado... ya no hay vuelta a casa.
La música llega a su fin y con ella yo conoceré la muerte.

Hoy cuando ustedes despierten yo estaré cumpliendo el más grande de mis sueños:
volar sobre el espacio con una sensación que sigue bajando y bajando.


® Elihe y sus moscas astronautas, publicado previamente en: Tu mirada.
viernes 13 de mayo del 2011



viernes

Viernes XIII



Desde el primer día fue así, y así será, 
no hemos pasado por lo que hemos pasado 
sino para asegurar que seguiremos siendo lo que somos,
aunque a veces no sepamos decir qué.

Entra por la ventana hombre de mil nombres.

miércoles

Hohoku



ローンなしの花 / Rōn nashi no hana / Cesped sin flores
耐え難い熱 / Taegatai netsu  / calor insoportable
睡眠 / Suimin.  / sueño eterno.

砂漠が池 / Sabaku ga Ike  / Estanque desertico
空気中の毒 / Kūki-chū no doku.  / veneno en el aire.



Judas Sepulturero:
Te lo prometí y no puedo cumplirlo; no puedo evitar no desaparecer, no perderme, no esconderme, no ocultarme en el silencio de la noche... (suspiro) los necesito para poder escribir. 
No cierro la ventana ni ahorco los versos, no detengo la melodía ni borro la letra. Eres tu quien me borras.

®Elihe y  su legión de mujeres.

Indefinido Silencio.


Desde hace dos semanas que espero con ansias deseos a que se llegue el día de poder beber cianuro. Y como cada miércoles tomarme el día en una continuidad de los parques hasta, que después de tanto pensarme (y desdoblarme), surjan entre mis dedos las letras a las cuales les daré forma en esta pócima.
Y no se puede... cada desdoblamiento no dicho, me cuesta algo más que un respiro.
Hoy les escribo desde los silencios, obligatorios de fuerzas extrañas y tan ajenas a mi ser.
Desde una ausencia que me es aún más desconocida, por que no la buscaba –y ni la deseo– como las anteriores, que me hace sentirme como un difuminado indefinido; y es precisamente esa palabra la que busco determinar.

Indefinido.
Muchas distancias; el mutismo que separa
¿Cuándo vendrás? Ahora ¿Cuándo? Pronto...
silencio, nada, absolutamente nada.
Y luego el torrente de palabras precipitandose como bisontes sobre la llanura
luego siento la pesadez del silencio. Ausencia.
Diálogos desde el silencio que se van llenando
de nuestras voces que se pierden en el eco de los ciegos pensamientos.

Hebras de hielo que se pierden en el silencio
y no me salvan...

Sirena de café.


Cuando te vi me sorprendiste. te miré mil millones de veces, mis ojos te recorrieron milímetro a milímetro  queriendo saber hasta donde eran capaces de llegar mis manos sin cortarse con tus escamas.

Pensé en lo caro que sería vivir con tigo, todas las sales que tendría que comprar y el tener que esperar mientras te bañas echizando con tu canto. Te miré mil millones de veces como si fueses un espejismo en medio del desierto, y mis ojos tan llenos de arena te absorbieran rápidamente.

Todo mi cuerpo se acostumbró a tu salinidad que me resultó imposible pasar esa noche sin ti y volví al lugar donde nos viéramos por primera vez para descubrir que no estabas y me dejabas con el sabor de tu café amargo.

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®Elihe, sus moscas y la sirena de Starbuks